martes, 16 de marzo de 2010

mas cabezales!

La historia

Matías Apolinar se dedica a pintar zapatos de rojo y toca la campana de la basura. Vive en la azotea del hotel Virreyes con una paloma mensajera llamada Martita; en sus ratos libres le gusta mandar cartas que amarra a la pata de Martita para que las reparta al azar por toda la ciudad, siempre espera respuesta y nunca llega. Ha enviado un total de 216.5 cartas y ha obtenido 0.5 respuestas (una carta se rompió por la mitad cuando Martita se atoró en un árbol y regresó con 0.5 de la carta, la volvió a leer y no se reconoció en la carta, por eso ha tenido 0.5 respuestas).

La ciudad en números

Tiene un fonógrafo y un disco de Enrique Guzmán y otro de Angélica María, la mujer más bonita que ha visto en su vida, porque una vez la vio en una película blanco y negro donde ella bailaba moviendo los brazos muy chistoso; por esa película cree que cuando encuentre al amor de su vida lo va a saber porque va a estar en blanco y negro, porque así lo soñó el día que vio la película de Angélica María, la mujer más bonita que ha visto en su vida.

Crónica

Él no lo sabe, pero todas sus cartas han sido leídas por personajes muy variados y a todos les cambió la vida; entre ellos había maestros, niños, arquitectos, zapateros, una instructora de yoga para perros, una espía rusa que es ama de casa en las tardes, un vendedor de nieves de Tlalpan, un sacamonedas de las fuentes... la primera carta que escribió le llegó a Juanito, un niño de 13 años que quería viajar a Plutón cuando fuera grande, pero un día dejó de ser planeta y ya no supo qué quería hacer, hasta que leyó la carta de Matías.

Fotochú

Matías ama el amor y ama el desamor y en cada una de sus cartas él habla de algo que ama o desama. Y siempre termina sus cartas con un "P.D. ¿Tú que amas? ¿Tú que desamas? Yo amo mi disco de Angélica María, es la mujer más bonita que he visto en blanco y negro. También amo a Martita, mi paloma, por favor dale de comer antes de que regrese".

Experiencias

Un día Matías recibió respuesta, era Angélica María, pero ella no era actriz, ni salía en películas blanco y negro, pero le gustaban esos colores y su piel era muy blanca y tenía el cabello muy negro. Vivía en el último piso de la torre Latinoamericana. También le gustaba escribir cartas que mandaba amarradas en su palomo Eduardo. Ella amaba a Eduardo Palomo y a su palomo Eduardo. Se dedicaba a despintar zapatos rojos y a tirar monedas desde la torre para ver qué pasa si le caen a alguien en la cabeza, porque un día escuchó a unos turistas decir que eso hacían en el empaier esteit en un lugar que se llama Nueva York, muy lejos de aquí, donde ni el palomo Eduardo llega.
Opinión del experto

Angélica María le dijo que si comían juntos, en el centro, el lugar que más ama en el mundo. Lo esperaría abrazada al asta bandera en el zócalo.
Matías se sintió muy feliz, tan feliz, que mandó 15 cartas ese día, contándole al mundo que iba a conocer a Angélica María, pero no esa que pensaban, y sí estaba en blanco y negro, aunque tenía miedo de que ella también bailara chistoso, porque él no baila, pero por ella, bailaría todo el día. Matías pintó sus zapatos de morado con puntos amarillos (para darse coraje al bailar) y salió del hotel Virreyes para encontrarse con Angélica María.

Reseñas

domingo, 7 de marzo de 2010

jueves, 4 de marzo de 2010

Ya casi...

Hay que hacerle algunas correciones, mientras tanto...


lunes, 1 de marzo de 2010

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